Yo no estudio para escribir, ni menos para enseñar (que fuera en mí desmedida soberbia), sino sólo por ver si con estudiar ignoro menos.
Sor Juana Inés de la Cruz
Religiosa jerónima y escritora
Estado de México – CDMX
12/11/1648 – 17/04/1695

Sor Juana y los tiempos oscuros

🖋 Kyra Galván Haro ©

De alguna manera inexplicable, la figura de Sor Juana Inés de la Cruz es un ícono emblemático de nuestra identidad nacional. Inexplicable digo, porque ella, la primera feminista de América, es exaltada en una sociedad predominantemente patriarcal. Es tal su grandeza, que se cuela por los intersticios de la Historia sin que nadie pueda evitarlo.

Sor Juana, en muchos aspectos, continúa siendo un enigma: hay dudas razonables sobre su fecha de nacimiento, sobre el origen y aún la existencia de su padre, y sobre su orientación sexual. Hay mucho que desconocemos, pero, también, sabemos bastante sobre su vida y su obra.

Sabemos, por ejemplo, que adoraba el estudio y que su inteligencia abarcó no sólo las letras, en las que destacó como poeta y dramaturga, sino que también escribía música, e incursionó en materias como la filosofía, la alquimia, la medicina y la teología y probablemente, en la astrología.

Sor Juana no sólo vivió en una sociedad misógina, además, como monja, estaba supeditada al sistema jerárquico, vertical y autoritario de la Iglesia Católica. A pesar de esto, durante muchos años gozó de libertad creativa y de acción, porque estuvo protegida por gente poderosa.  Primero por el virrey Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, luego por fray Payo de Rivera y luego, por el virrey de la Laguna y su esposa, la condesa de Paredes.

Pero llegó el día en que su suerte cambió y ella misma tuvo algo que ver en el asunto. El obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, que durante muchos años fue su protector y mentor, le pidió que escribiera una crítica a un sermón de un padre portugués, llamado Vieyra y luego, la publicó. La crítica levantó ámpula porque Vieyra era gran amigo del arzobispo de México, Francisco de Aguiar y Seijas. Este último odiaba a Sor Juana porque odiaba a todas las mujeres en general, pero Juana Inés ya había cometido muchos pecados: era una monja rica (las monjas juraban pobreza), escribía versos indecentes, se comunicaba demasiado con el mundo y era orgullosa y rebelde. Había que meterla en cintura.

Sor Juana se defendió como pudo, y en su defensa escribió: Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, un documento autobiográfico de unas 60 cuartillas en las que no sólo nos contó detalles de su vida, sino que hizo una declaración de principios, adelantada a su época por cuatrocientos años. Defiende ahí los derechos de las mujeres, sobre todo el de las niñas y las ancianas a enseñar y aprender, desafiando el precepto del padre de la Iglesia, San Pablo, quien dijo que: “Las mujeres debían callar en las iglesias”.

El investigador Elías Trabulse descubrió en el archivo de la Basílica de Guadalupe, de manera casual, evidencia de un proceso secreto iniciado a Sor Juana en 1692, por infracciones morales. Cuando existía un proceso secreto, según el derecho canónico, se podía aprobar por un juez, la confiscación de todos los bienes del acusado. De esta manera, el arzobispo Aguiar y Seijas invalidó el testamento de Sor Juana y se quedó con dinero, alhajas y libros e instrumentos científicos de la monja jerónima.

La historia posterior de que Sor Juana tuvo un momento de iluminación en el que regaló sus libros, sus bienes y su dinero ganado con tanto esfuerzo es totalmente falsa y sólo encubre una injusticia tremenda. Fue despojada de todo con saña mayúscula.

Se le castigó por ser mujer y por ejercer la inteligencia en un mundo que ni la entendía, ni la respetaba.

Mis palabras de despedida a una mujer extraordinaria: Amada Sor Juana, te vas diluyendo en la eternidad, que tus palabras sigan hablándonos al oído, que tus versos nos enciendan, que tu inteligencia nos apabulle, y nos haga humildes. Que tu sufrimiento no haya sido en vano. Duerme hermana.

Este relato es producto de la investigación e imaginación de la autora.
Sor Juana Inés de la Cruz
  • Adoraba el estudio y su inteligencia abarcó no solo las letras, en las que destacó como poeta y dramaturga, sino que también escribía música e incursionó en materias como la filosofía, la alquimia, la medicina y la teología.
  • Fue publicada en España y muy conocida en vida, lo que le acarreó problemas con algunos de sus superiores, pues no se concebía que una monja tocara temas como el del amor.
  • La Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (uno de los textos en prosa más importantes de la literatura novohispana), se considera una autobiografía.

Bibliografía

Paz, Octavio, Sor Juana Inés dela Cruz o las Trampas de la fe, FCE, México, 1992, 5a reimpresión.
Trabulse, Elías, La muerte de Sor Juana, Centro de estudios de Historia de México, CONDUMEX, México,1999.

De la Cruz, Sor Juana Inés,  Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, Distribuciones Hispánicas, México,1986.

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Comentarios (1)

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Arturo Galán de la B.

Es impactante el desconocimiento por una parte, y las faltas a la verdad por otra, sobre la vida de Sor Juana, lo cual muestra aún en nuestro tiempo ese patriarcado que señala la autora. Este pequeño artículo nos ilustra al respecto y la famosa novela de Kyra Galván: «Los indecibles pecados de Sor Juana», reeditada por Penguin Random House, nos transporta mágicamente a ese tiempo y a esa vida de una mujer que ha trascendido tiempo y espacio y que debe ser conocida. Esa novela y el estudio hecho por Octavio Paz en su libro «Sor Juana o las trampas de la fe», debieran ser lecturas obligadas para nuestra juventud, pues se complementan y mientras uno es un estudio ensayo, que es más pesado para el lector medio, la novela histórica mencionada está perfectamente bien investigada pero nos lleva suave y en forma atrayente gracias a los recursos de la buena narrativa, a conocer la personalidad de Sor Juana.

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