La verdad debe decirse aunque sea motivo de escándalo.
Hermila Galindo
Revolucionaria, feminista y política 
Durango – Ciudad de México
02/06/1886 – 18/08/1954

La primera candidata en México

🖋 Nantzin Saldaña © (@tanggerine)

Siempre estuve convencida de que si la mujer tiene iguales obligaciones que el hombre, tiene y debe tener los mismos derechos políticos, sociales y sexuales. Abanderé esta causa a lo largo de mi vida revolucionaria, en las primeras décadas del siglo XX, aunque provocara estupor en elites conservadoras e incluso condena de otras compañeras de lucha.

Fui pionera en promover el derecho al voto de la mujer. Lo hice ante el Constituyente que a fines de 1916 elaboró en Querétaro la Constitución de 1917 –carta magna que aún rige a los mexicanos–, aunque no tuvo eco y fue desechado. Debieron pasar 37 años para que se hiciera realidad. Mi nombre es Hermila Galindo Acosta, feminista, sufragista y revolucionaria duranguense, política primero reyista, después maderista y mayormente carrancista. Creí fervientemente que el constitucionalismo favorecería las demandas de género.

Defendí ante el primer congreso feminista de México, celebrado en Yucatán a inicios de ese mismo año, que la sociedad sólo podría ser justa y equitativa si a las mujeres se les concedía derecho a la educación, a un trabajo bien remunerado, a votar y ser votadas, y pedí elevar sanciones por seducción y abandono de mujeres en el código civil, aunque todo ello sería insuficiente, agregué, si no se erradicaban prejuicios y un pudor mal entendido -instaurado por la Iglesia- que las excluía de tener una educación sexual y se reconocía su derecho a satisfacer su instinto sexual. 

Fue por la ponencia “La mujer en el porvenir” que se me tachó de inmoral, propagadora del amor libre, antagónica de las buenas costumbres y minadora de las bases de la familia en un congreso integrado por otras mujeres que abanderaban la misma lucha. Envié mi participación en representación de Venustiano Carranza, primer líder constitucionalista y de quien fui secretaria particular.

“La verdad debe decirse aunque sea motivo de escándalo”, aseguré entonces. También pugné por eliminar la cultura machista y por legalizar el divorcio. Esto último sí ocurrió.

En el segundo congreso, meses después, defendí y argumenté mis planteamientos del primero que no se atendieron ni examinaron de fondo. Referí que cité doctrinas de altos pensadores como el alemán Bebel y el inglés Mill, que en estos días se consideraría plagio. Y aproveché para citar a Núñez de Arce, Sor Juana, Balmes, Novicow, Don Quijote y La Divina Comedia, dialogué con Aristóteles y referí a Kant, Schopenhauer, Mailänder, Klencke y Buda.

Mi lucha no cesó. Y en 1917 me postulé como candidata a diputada federal por el distrito 5 de la capital para las elecciones del siguiente año. Fue histórico y un desafío para la época, al ser la primera en hacerlo. Creí que solo visibilizaría la causa del sufragio efectivo, pero recibí la mayoría del voto, un triunfo que no se me reconoció por ser mujer. Fue inaceptable, pese a que en la lucha armada las mujeres demostraron que podían aportar al progreso de la Patria.

También fui luchadora social, maestra y periodista. Primero taquimecanógrafa, lo que me permitió relacionarme en círculos políticos y entender la vorágine de cambio que vivía México y saber, desde 1908, que ese era mi camino.

A los 16 -a la muerte de mi padre- empecé a trabajar para mantenerme y a mi tía Angela, quien nunca se casó y me crió a la muerte de mi madre, que falleció días después de que yo nací -el 2 de junio de 1886-. Fui registrada hija natural por ser producto de una relación extramarital, pero recuperé el apellido de mi madre. Viví mis primeros años en mi natal Lerdo y luego en Torreón, en donde salté a la vida pública.

Llegué con la causa maderista a la Ciudad de México en donde por saber de oratoria me tocó dar la bienvenida en su entrada triunfal a Carranza, a nombre del club “Abraham González”, tras lo que me ofreció trabajar con él. Desde 1915, con 29 años, fundé junto a otras feministas la revista La Mujer Moderna, que dirigí durante los cuatro años en que se publicó.

Se me considera la primera diplomática mexicana. Recorrí Cuba y Colombia como conferencista sobre feminismo y “la doctrina Carranza” y su importancia para América Latina, esta última a la que dedique uno de los cinco libros que escribí en mi vida. Fundé clubes feministas en algunos estados del país.

Tras el asesinato del presidente en 1920 dejé la política aunque seguí defendiendo las causas de las mujeres. Fui soltera hasta los 37 años, cuando me casé con Miguel Topete con quien formé una familia, tuvimos a nuestra hija Rosario y nos mudamos a Estados Unidos. Regresé a México y para 1953 fui testigo de la reforma al artículo 34 que concedía derechos políticos y ciudadanía a la mujer. Un año antes, en el gobierno de Ruiz Cortines, fui nombrada la primera congresista federal, aunque no tuve tiempo de ir a las urnas a votar. Mi historia concluye en agosto de 1954 por un infarto al corazón, sin embargo mi causa repercutió en la vida de las mexicanas del futuro.

Este relato es producto de la investigación e imaginación de la autora.
Hermila Galindo
  • Luchadora social, maestra y periodista. Fue pionera en promover el derecho al voto de la mujer.
  • En 1917 se convirtió en la primera mexicana en postularse como candidata a diputada federal. Aunque recibió la mayoría de votos, el triunfo no se le reconoció por ser mujer.
  • Fue hasta 1952 cuando se convirtió en la primera congresista federal de México. Un año más tarde fue testigo de la reforma al artículo 34 que concedía derechos políticos y ciudadanos a las mujeres.

Bibliografía

Tuñón Pablos E. y Martínez Ortega J. (2017) La propuesta político-feminista de Hermila Galindo: Tensiones, oposiciones y estrategias. 2019 de Revista Interdisciplinaria de Estudios de Género de El Colegio de México, Número 2017. Sitio web: https://estudiosdegenero.colmex.mx/index.php/eg/article/view/143/97
Orellana Trinidad L. (1999) “Fricciones y divergencias en el Primer Congreso Feminista de Yucatán (1916). Análisis de la recepción de la ponencia de Hermila Galindo, “La mujer en el porvenir», en el congreso. 2019 de Universidad Iberoamericana. Sitio web: http://bit.ly/2JW6Xk6
Orella Trinidad L. (2001) «La mujer del porvenir»: raíces intelectuales y alcances del pensamiento feminista de Hermila Galindo, 1915 – 1919. 2019 de Universidad Iberoamericana. Signos históricos, núm. 5, enero-junio, 2001, 109-137. Sitio web: https://signoshistoricos.izt.uam.mx/index.php/historicos/article/view/63/58
Hermila Galindo de Topete. Sitio web: http://www.chihuahuamexico.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1885&Itemid=40
Cano G. Las feministas en campaña: la primera mitad del siglo XX. 2019 de Debate feminista UNAM. Sitio web: http://www.debatefeminista.pueg.unam.mx/wp-content/uploads/2016/03/articulos/004_19.pdf

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